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Alemania: Los problemas de cambiar reactores por molinillos

Desde 1980 ha habido planes para aumentar la generación de energía renovable en Alemania. El plan fue puesto en marcha en 2000, y desde entonces el incremento en la producción de energía renovable ha sido constante. Sin embargo, el accidente de Fukushima lo aceleró todo, ahora el reto es sustituir la producción nuclear por energía renovable. No hay precedentes de algo parecido en un país grande. Los rápidos acontecimientos en el mercado energético alemán están siendo observados con detenimiento por todo el mundo, especialmente por los países vecinos de Alemania, ya que reciben súbitas importaciones de energía, por excesos de sol o viento en el país teutón. La apuesta es arriesgada y ya está generando los primeros problemas, como veremos, nada que no sepamos en España.

El reto es gigantesco ya que no sólo hay que modificar la industria de generación eléctrica, muchas líneas eléctricas deben construirse o actualizarse. El plan ya se ha cobrado las primeras víctimas, el ministro de medio-ambiente ha sido destituido por Merkel (como vemos no sólo es implacable con España), que se ha puesto al frente de la empresa.

Porcentaje de producción de energía renovable. Los altibajos en España son debidos a la diferente pluviometría de los años. Nótese el aumento desbocado en España en los tres últimos años comparado con el pausado pero constante empuje alemán.

En 1990 Alemania no sobrepasaba el 5% de producción renovable. La orografía del país no propiciaba la construcción de presas hidráulicas, por lo que no tenía un gran aprovechamiento hidráulico. Desde entonces, el incremento de producción renovable en Alemania ha sido formidable. En la actualidad representa el 20% de la producción eléctrica total. El objetivo es conseguir el 35% para 2020. Este crecimiento ha sido posible gracias a numerosas subvenciones.

En estos momentos hay cuatro grandes empresas energéticas, otro de los objetivos del plan energético es aumentar el número de ofertantes de electricidad y “democratizar” la producción.

La fiebre renovable ha llegado también a numerosos municipios, que quieren ser 100% renovables. No sólo hay particulares instalando placas solares, se han creado muchas cooperativas energéticas. De hecho, en Niebüll (pequeña ciudad al norte del país) sólo permite parques eólicos en los que los veninos puedan comprar participaciones. Así, sólo el 6.5% de la producción eléctrica renovable está en manos de las cuatro grandes empresas del país. Esta política ha propiciado que más de la mitad de la producción renovable esté en manos de particulares o cooperativas. El resultado es que se está ayudando a desarrollar muchas regiones(o al menos a frenar la caída de regiones desfavorecidas o en retroceso). Las ayudas a las renovables ayudan a los agricultores y ganaderos a permanecer en la región al tener otra fuente de ingresos adicional a la tradicional. En estas regiones han medrado nuevas empresas de servicios (como asesorías para moverse en el mundo de las subvenciones o empresas de mantenimiento).

La energía solar recibe la mitad de las subvenciones, mientras que sólo produce el 20% de la energía renovable. Un reparto similar al español, ya que la eólica es una energía muy madura que está próxima a ser rentable sin subvenciones.

El coste de las renovables es superior a otras fuentes de energía convencionales. Mientras la producción sea pequeña este coste extra no es problemático. Pero cuando la producción de energía renovable supera el 20% del total, la factura engorda y la pregunta es obvia: ¿quién paga los molinos y las placas? De momento la factura la pagan los consumidores alemanes, las empresas que consumen mucha electricidad están protegidas de pagar los subsidios.

Esta decisión es una forma de evitar una subida de costes a un tejido empresarial con vocación exportadora. Hay fuerte presión política para evitar subidas de precios a los grandes consumidores.

El aumento de producción renovable está produciendo una disminución de la calidad del servicio. Los cortes de electricidad han crecido un 30% en tres años, según VIK (una asociación de consumidores de energía alemana). A medida que la producción renovable aumenta el sistema se hace más difícil de gestionar.

Se habla de pagar a las centrales de gas no por producir sino para que estén disponibles para los días con poco sol o viento. Esto supondría un coste adicional.

La distribución es otro problema, ya que se habla de que hay que transportar energía del ventoso norte al energéticamente glotón sur. El plan actual supone invertir 20 000 millones de € en actualizar la red.

En lugar de aumentar la red enormemente, una solución sería aprobar parques de producción sólo en los puntos en los que la red pueda soportar la inyección de energía sin problemas. Esta solución limitaría los costes medioambientales y económicos por aumentar las redes. Por el contrario, aumentaría los costes de generación al elegir ubicaciones menos idóneas y frenaría el desarrollo de la generación al contar sólo con unos puntos limitados en los que inyectar.

La expansión de la red de distribución no sólo necesita dinero, sino que tiene que evitar grandes trabas burocráticas. Hay gran oposición a la instalación de nuevas torres de alta tensión. Incluso hay oposición para la renovación de las líneas actuales. Hay muchas voces en contra de la transmisión de electricidad a grandes distancias.

Las energías renovables reciben subvenciones para disminuir las emisiones de efecto invernadero. En Alemania el aumento de la producción de origen renovable tendrá un efecto contrario: las emisiones de efecto invernadero aumentarán al disminuir la producción de origen nuclear a corto plazo. Es una lección que no debemos olvidar: Sustituir la energía nuclear por renovable puede aumentar ligeramente las emisiones de efecto invernadero. Para reducir las emisiones de CO2, lo más eficaz es sustituir producción energética de fuentes fósiles por renovables.

En Alemania (como en España) las energías renovables pasan de ser una pequeña parte de la producción a ser un pilar sustancial del sistema eléctrico. Aparecen nuevos desafíos: La red es más difícil de gestionar, el coste es superior y se requerirán nuevas redes de distribución. Son inconvenientes que habrá que solventar. Posiblemente Alemania pagará más caros los problemas de ser el pionero, pero posteriormente podrá exportar sus conocimientos. Una posición que podría haber jugado España y de la que ha dado un paso atrás.

Artículo realizado en gran parte a partir del artículo de “The Economist” (German plans to cut carbon emissions with renewable energy are ambitious, but they are also risky).

La gestión de la biomasa puede ayudar a evitar grandes incendios

Devastadores han sido los incendios que han arrasado amplias zonas de Valencia a primeros de Julio. Mi familia tiene una residencia en Artaj, una aldea de Andilla que se ha quedado sin el bosque que la rodeaba de la noche a la mañana. Un bosque precioso, que además de árboles, tenía una infinidad de arbustos y plantas diferentes. Esto es lo que ha ocurrido, pero ¿se podría haber evitado?

 

Hectáreas y hectáreas de los términos de Andilla y Alcublas (además del incendio de Cortes) han ardido este Julio en Valencia. La catástrofe ya ha pasado, centrémonos en establecer mecanismos que hagan el monte sostenible y rentable para que pueda ser cuidado. Extraer biomasa del monte puede ayudar a esta sostenibilidad.

El bosque está abandonado

¿Qué significa esto?  Pues, que hay una gran cantidad de combustible a disposición de un incendio. ¿De dónde procede dicho combustible?

Los árboles crecen y las partes más altas tapan a las más bajas. Estas ramas bajas dejan de recibir los rayos del sol, se secan y terminan por caerse.

También hay árboles que mueren por enfermedades, plagas o porque otros árboles más altos les quitan el preciado sol.

Todos los años en primavera se produce un crecimiento desorbitado de plantas y arbustos por la presencia de lluvias y abundante luz del sol. Al empezar el verano muchas de estas plantas se secan y mueren.

Cuando se dice que el bosque está abandonado lo que se refleja es que toda la masa forestal anterior está apilada en el bosque sin que nadie la haya recogido. En estas condiciones el bosque arde muy fácilmente.

 

Un vecino mío me comentaba lo absurdo de la naturaleza humana: No nos agachamos a recoger una moneda de cinco céntimos del suelo y pagamos un dineral por ir a un gimnasio a agacharnos y ponernos de pie sin descanso. Algo parecido hacemos con el combustible. Tenemos disponible una gran cantidad en nuestros bosques y preferimos dejarlo para que se queme en un incendio y comprar otros productos (véase petróleo) en el extranjero.

Sin duda aprovechar los bosques españoles no es fácil. Vivimos es un país escarpado y las masas forestales que han perdurado están situadas en pendientes pronunciadas. Seguramente, estas masas forestales siguen ahí porque no era rentable su explotación agrícola. Extraer la biomasa de dichos bosques no es fácil. El método tradicional requería de mulas, y el trabajo no era gratificante.

Se puede facilitar la utilización del bosque con una red de pistas forestales bien mantenida, y que permita acceder a amplias zonas del monte, por ejemplo.

 

Algunas medidas han contribuido al desastre actual, ya que en lugar de facilitar el aprovechamiento del monte, han ido en dirección contraria. Por alguna razón que no alcanzo a comprender el ganado cabrío se prohibió en las sierras de Andilla en los años 50.

En los montes valencianos había plantaciones (de almendros, por ejemplo). Estos terrenos han pasado a ser de titularidad pública y su explotación se ha abandonado. Los ganaderos contribuyen a reducir la vegetación arbustiva del monte, despojándolo de combustible. Los  labradores, además de mantener los caminos mantienen zonas de monte sin vegetación arbustiva que ayuda a frenar el incendio. Para crear un monte sostenible, éste tiene que ser rentable, facilitemos la labor de personas que sacan aprovechamiento del mismo y que serán los principales beneficiados en que los bosques perduren.

 

La biomasa, otra forma de aprovechar el monte y hacerlo sostenible/rentable

Además de los aprovechamientos anteriores, se puede utilizar el combustible de los bosques (biomasa), para conseguir calor/energía. No es una actividad muy lucrativa, por lo que debe ser promocionada.

Consumir biomasa es muy eficaz para reducir las emisiones de efecto invernadero. El IDAE considera que utilizar biomasa no emite CO2. Aunque esta cifra no sea del todo cierta, estamos todos convencidos de que utilizar biomasa tiene varias ventajas:

-Ayuda a reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

-Genera ingresos en el medio rural ayudando a su sostenibilidad.

-Permite reducir los grandes incendios forestales.

 

¿Suministro fiable?

La biomasa es otra forma de aprovechamiento del monte. Sin embargo, además de su poca rentabilidad económica, el problema principal de la biomasa es el suministro. ¿Será continuo el suministro de biomasa en el futuro? ¿Se mantendrá su precio? Estos problemas se tienen que solventar desde los ayuntamientos rurales. De ellos tienen que surgir planes de aprovechamiento de esta biomasa forestal. Para un posible cliente estas incertidumbres pueden ser demoledoras. Por ello los gestores de los bosques deben ser quienes saquen el rendimiento a la biomasa forestal. Es decir, los mismos que extraen la madera del bosque deben ser quienes la utilicen como combustible para generar energía eléctrica o calentar viviendas. Se deben crear asociaciones o cooperativas que aprovechen la biomasa forestal y que sean auspiciadas o apadrinadas por los ayuntamientos. Lamentablemente los ayuntamientos rurales tienen pocos habitantes, y lo que es peor, poco presupuesto. Se está potenciando el papel de las diputaciones, quizá deberían ser ellas las que diesen el paso adelante y propiciasen planes de aprovechamiento forestal para evitar desastres como el origen de este artículo.

 

Por tanto, apoyemos planes de aprovechamiento de la biomasa en los montes mediterráneos. Con ello además de ayudar a evitar el efecto invernadero reduciremos la posibilidad de que grandes incendios arrasen grandes cantidades de masa forestal.

Espero que los planes para conseguir esto sean más rápidos que el tiempo que tardaré en volver a ver el valle de Artaj/Andilla como estaba antes.

La certificación energética de edificios: Mejorando la eficiencia.

Siempre ha habido una normativa indicando unos aislamientos mínimos para los edificios. Dicha normativa nunca se cumplió. Los compradores no hemos asimilado la importancia que un buen aislamiento tiene para el gasto futuro de calefacción o aire acondicionado. A su vez los promotores no se han esforzado por cumplir la normativa (que era compleja e implicaba viviendas más caras). Con frecuencia, en las memorias de calidades de los folletos de viviendas nuevas sólo se hacía referencia a la instalación de ventanas con cristales dobles, en cuanto a aislamiento. Ante esta situación, no sólo el gobierno español, sino la unión europea ponen en marcha el proceso de certificación energética.

La etiqueta energética

Para intentar que el público comprenda de una forma sencilla el gasto energético de una vivienda, se representa la eficiencia energética con la famosa etiqueta energética a la que ya estamos acostumbrados al comprar nuestros electrodomésticos. La experiencia que se ha tenido para mejorar la eficiencia energética de los electrodomésticos ha sido positiva. Los consumidores estamos familiarizados (o deberíamos estarlo) con las calificaciones de rendimiento energético. Sabemos así que los electrodomésticos más eficientes son los que tienen la letra A, y la eficiencia va disminuyendo hasta la G (Aunque hay equipos con eficiencias A+ o A++, con eficiencias mejores a la A). Se ha utilizado este esquema conocido para valorar la emisión de CO2 que genera un edificio.

La etiqueta energética de un edificio pretende mejorar la eficiencia energética de nuestras viviendas.

¿Cómo se calculan las emisiones en un edificio?

En el caso de los electrodomésticos, es fácil estimar las emisiones de cada aparato en función de su consumo eléctrico. Para los edificios se realiza un balance de las emisiones de CO2. Se introduce el edificio objeto del estudio en un programa informático (nuestro querido LIDER-CALNER) y se compara con un edificio “modelo”. Se exige que el edificio cumpla unos mínimos requerimientos de aislamiento. Además del aislamiento se verifican las emisiones de CO2 que supondría calentar el edificio en invierno con su sistema de calefacción. Se procede del mismo modo en verano.

Las instalaciones

El aislamiento de un edificio es muy determinante para conseguir una buena eficiencia energética, pero no lo es todo. Con el sistema adoptado también se tienen en cuenta las instalaciones de climatización. Es decir, una vivienda emite más CO2 si calienta el agua caliente con un termo eléctrico que con una caldera de gas natural.  También influye el rendimiento del aire acondicionado, el horario en el que está activo o la temperatura que se fija en el control del aparato.

La mayoría de nuestros edificios actuales obtendrían una calificación G. ¿Objetivo? que los nuevos edificios a construir obtengan calificaciones C y D. Obtener una calificación B, es muy difícil y la A se considera que se obtendrá de forma excepcional. En uso residencial (viviendas) no se permiten calificaciones F o G.

Se emiten cantidades diferentes de CO2 al utilizar una caldera de gas natural o un termo eléctrico para calentar agua. En el programa de calificación se perjudica el uso de la electricidad.

Resumen

No nos confundamos, el proceso de certificación energética es una herramienta para conseguir edificios más eficientes energéticamente. No son admisibles los retrasos que ha habido en la puesta en marcha de la certificación energética. El boom inmobiliario pasó y se han construido millones de viviendas con una eficiencia energética mejorable.

Mención aparte merece el lío burocrático que existe para certificar una vivienda. Este proceso es diferente en cada comunidad autónoma. Esto no es tolerable. El procedimiento debería ser el mismo en toda España.

¿Cuanto CO2 emite el gas natural?

“Nos hemos cambiado al Gas Natural que es un combustible ecológico”. Esta frase y similares son lanzadas alegremente por muchas empresas. La palabra ecológico corre el riesgo de devaluarse, tal y como le pasó a “Bio-“, cuyo uso hubo que casi prohibir en publicidad. Como tantas veces encierra algo de verdad y algo de trampa, analicemos.

Los combustibles fósiles emiten CO2 al generar energía. Sin embargo, para producir la misma cantidad de energía cada combustible emite una cantidad diferente de CO2. El siguiente gráfico muestra las emisiones de CO2 para cada tipo de combustible.

Coeficientes de paso desde energía final a emisiones de CO2. Unidades g CO2/kWht. GLP: Gases Licuados del Petróleo, se puede asimilar a propano, butano o sus mezclas.
Fuente: IDEA: Documento de condiciones de aceptación de Procedimientos Alternativos-Anexo VI.

El carbón emite mucho CO2 para producir energía, por eso se intenta disminuir su uso. Además es un combustible caro. Puede ser razonable que los mineros defiendan sus intereses, pero desde el punto de vista del país sostener la minería del carbón es ruinoso, tanto económicamente como medioambientalmente.

Muchas empresas utilizan calderas de gasóleo. Si se están planteando el cambio al gas natural por el precio inferior de este combustible, una razón adicional es que se emite casi un 30% menos de C02. El gas natural es un combustible más respetuoso con el medio ambiente que el carbón o el gasóleo.

Sin embargo, no es un combustible ecológico. Ya que su uso no es renovable (se agotará en un determinado momento) y sigue emitiendo CO2 y por tanto contribuye al cambio climático. Si el gas natural es del tipo “shale gas” y se ha extraído mediante técnicas de “fracking” la agresión al medio ambiente ha sido muy considerable, en ningún modo se podría calificar a un combustible obtenido de dicha manera de ecológico. El gas utilizado en España en la actualidad no es de este tipo.

La biomasa y los biocarburantes, aunque tienen defectos que corregir sí son más ecológicos que los combustibles fósiles tradicionales y si se mejorar las técnicas de procesamiento podrán llegar a considerarse un día verdaderos combustibles ecológicos. La emisión nula que le otorga el IDAE a los biocarburantes y a la biomasa no es exacta ya que se emite CO2 en la cosecha de las plantas, en su recolección, transporte, procesamiento y transporte final hasta el punto de consumo.

Es positivo sustituir el gasóleo por gas natural para disminuir las emisiones de CO2. En este momento, para muchas empresas es la mejor opción desde el punto de vista medioambiental. Sin embargo, este paso debería ser un paso intermedio, ya que se sigue emitiendo CO2. En el futuro deberíamos obtener energía desde biomasa o biocarburantes, y disminuir así drásticamente las emisiones de C02.

Los otros gases del efecto invernadero

El CO2 (dióxido de carbono, o anhídrido carbónico) es el principal causante del efecto invernadero. Por ello la mayoría de las veces se hace referencia a las emisiones de este gas que produce un proceso productivo o un combustible. Sin embargo, hay más gases que contribuyen al calentamiento global. Como sería muy complejo estar continuamente realizando equivalencias entre los diferentes gases, se convierten estas medidas a CO2 equivalente. O dicho de otra forma, las emisiones de óxido nitroso, por ejemplo, se miden (aplicando un factor de conversión) en CO2 equivalente.

Otros gases que contribuyen significativamente al efecto invernadero son: El metano, el óxido nitroso, el HFC-134a, el HFC-23 y el SF6.

Los otros gases involucrados en el calentamiento global tienen mayor capacidad de calentar la atmósfera (técnicamente diríamos que tienen mayor potencial de calentamiento global) que el CO2. Sin embargo, como las emisiones de estos otros gases son muy inferiores al CO2, se sigue  considerando al CO2 el enemigo público número uno del calentamiento global.

Calcular el factor de conversión es complejo porque no sólo estima la capacidad de un gas de reflejar los rayos del sol, sino su durabilidad. Es decir, la molécula de un gas que contribuya mucho al calentamiento global pero que se desintegre en dos años será menos perjudicial que otra con menor poder de generar efecto invernadero pero que se desintegre pasados 50 años. Por esta razón la conversión se realiza para un periodo de tiempo dado, normalmente 100 años.

Potencial de calentamiento global para varios gases de efecto invernadero. El CO2 no está representado porque sería insignificante en comparación con el resto de gases.

 

 

Las viviendas en España y sus posibilidades de ahorro energético

El 85% de la superficie en España es residencial. El 15% restante se dedica al sector terciario.  El parque de viviendas representa el 20 % del consumo energético y de las emisiones de CO2.  Las emisiones de CO2 se han incrementado un 42% desde 1990 hasta 2007 en el sector residencial.  Un mejor aislamiento de las viviendas podría reducir sus emisiones de CO2 un 50%. con un gasgo medio por vivienda de 4500€, que se amortizaría en 10 años.  Remodelar las calderas y los sistemas de Aire Acondicionado reduciría las emisiones un 25%. Con un gasto medio por vivienda de 2800€, que se amortizaría en 15 años.    Los cálculos han sido realizados para una vivienda media de 81m2. Hay subvenciones disponibles que disminuyen la inversión a realizar.

La montaña rusa de las renovables

El pasado mes de enero saltaba la noticia. El Ministerio de Industria comunicaba que se paralizaban las subvenciones a las energías renovables.

 

Se podría entender una paralización de la energía termosolar. Muchos eran los analistas que indicaban lo caro de la tecnología y lo poco desarrollada que estaba/está. En este contexto era comprensible que se ralentizasen los nuevos proyectos (respetando los ya comenzados) para evaluar el desarrollo de esta tecnología tan prometedora. Se trataría así de evitar la formación de otra burbuja, como la acontecida con la fotovoltaica en 2008.

Se podría entender también (desde el punto de vista gubernamental) una reducción de los cupos a la fotovoltaica para reducir el volumen de primas sufragado. El anterior gobierno ya consiguió indirectamente una gran reducción de las nuevas instalaciones por la aplicación de medidas retroactivas, que desincentivaron a los promotores.

No se entiende en cambio, la paralización de un sector tan dinámico como el de la eólica. Muchos puestos de trabajo están en peligro (algunos hablan de hasta 33 000 empleos). Y lo que es peor, un tejido empresarial que tanto ha costado crear podría ser destruido. Las empresas de construcción volverán a medrar al calor de una economía pujante y créditos baratos. Pero la deslocalización de las plantas productivas del sector renovable es un proceso irreversible.

Urge, por tanto, demandar al ministerio de Industria que mediten lo que tengan que meditar y que devuelvan la tranquilidad al sector con un marco regulatorio y un sistema de primas que permita el sostenimiento de la industria nacional. Este periodo de “meditación” no se debe alargar más de un mes. La misma premura que se le ha exigido al gobierno en otros temas debe exigírsele en éste asunto.

Un Gobierno, al llegar al poder debe asumir los compromisos que adquirió el regulador precedente. Así ocurre con los tratados internacionales que firma España. Sorprende, y mucho, que seamos tan escrupulosos (como debe ser) con los foráneos, y no respetemos el marco regulatorio con la industria nacional.

El parón a las renovables es injusto porque las trata a todas por igual. Si razonable era paralizar las primas a la termosolar, si cuestionable era electrocutar el sector fotovoltaico (y ya van dos veces) no se justifica de ninguna forma la detención a la que se enfrentan los aerogeneradores y sus fabricantes. Necesitamos un sector estable, no una montaña rusa.