Archivo de la etiqueta: Protocolo Kioto

De Montreal a Kioto: El calvario de la refrigeración industrial

La industria de la refrigeración castigada duramente por su contribución al cambio climático.

Evolución normativa gases refrigerantes

La evolución de la normativa en los últimos diez años obligará a modificar dos veces las instalaciones de las instalaciones de frío industrial.

  1.  Nos cargamos la capa de ozono

Primero fue el protocolo de Montreal. Los gases usados en la refrigeración industrial eran muy perjudiciales para la capa de ozono. Por ello se prohibió su uso con la firma de un acuerdo: El protocolo de Montreal en 1987. Los CFC, que en su día se consideraron casi milagrosos porque ni eran inflamables ni nocivos para la salud pasaron a estar prohibidos. Por ejemplo el R-22, un gas ampliamente usado en la industria estará completamente prohibido en 2015. Gracias a estas medidas, la capa de ozono ha dejado de deteriorarse e incluso parece volver a crecer, aunque débilmente. Para muchos, el protocolo de Montreal es el mejor ejemplo de que es posible que la industria cambie sus políticas para ser compatible con el medio ambiente. Sin lugar a dudas, el acuerdo de Montreal es el acuerdo transfronterizo sobre protección del medio ambiente más exitoso de la historia.

De esta forma, las instalaciones de frío industrial tuvieron que modificar los gases con los que funcionaban. Había nuevos gases refrigerantes disponibles en el mercado que pudieran cumplir con la nueva normativa y los instaladores vivieron una beneficiosa carga extra de trabajo.

  1. Aumentamos el calentamiento global

Una vez que la práctica totalidad de las instalaciones de refrigeración cumplen con las condiciones del protocolo de Montreal y ya no dañan la capa de ozono, se cae en la cuenta de que los nuevos gases utilizados son muy perjudiciales para el calentamiento global.

Así llegamos al otro tratado: El protocolo de Kioto, firmado en 1997, que establece límites a las emisiones de gases que contribuyan al efecto invernadero. La Unión Europea empieza a fabricar legislación para reducir las emisiones de efecto invernadero y también apunta hacia los gases usados en la refrigeración industrial. Así, decide reducir drásticamente el uso de los gases usados en la refrigeración industrial que contribuyan al cambio climático: Es decir, prácticamente todos (excepto amoniaco y paradójicamente el CO2). Para ello aprueba la directiva F-Gas.

De esta forma las instalaciones que se han reformado con un coste considerable para cumplir con el protocolo de Montreal ya no sirven con la nueva normativa, y deben ser remodeladas de nuevo (lo que me recuerda a lo vivido por los restauradores y la ley para prohibir el uso del tabaco en lugares públicos y su implantación por entregas).

Lo más curioso es que la ley prohíbe el uso de los gases usados en la actualidad en la refrigeración industrial, pero no hay sustitutos comerciales disponibles. Claro que si hay dinero que ganar estoy convencido que la industria desarrollará nuevos gases, al tiempo.

Resumiendo, la industria de la refrigeración industrial deberá modificar sus sistemas en 10 años dos veces para cumplir con diferentes legislaciones medioambientales. Sería fácil criticar al gobierno español (le daremos cera en el próximo artículo sobre el impuesto de los gases refrigerantes), pero es una dinámica mundial, y especialmente europea. A mi entender es paradójico, que la industria de la refrigeración deba cumplir con tantos requisitos medioambientales (en tan poco tiempo) cuando los mayores culpables del calentamiento global son otros.