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El encanto (económico) de la Biomasa

Ni las subvenciones, ni la concienciación medioambiental, ni los planes para activar zonas agrícolas. El factor que favorece de forma decisiva la implantación paulatina de instalaciones de biomasa es su precio competitivo.

Precios de diversos combustibles de calefacción (€/MWh). Fuente IDAE.

Precios de diversos combustibles de calefacción (€/MWh). Fuente IDAE.

No es creíble que la biomasa (aquí representada con Pellets, astillas o cáscaras de almendra) costase exactamente lo mismo en 2012 que en 2013. No obstante, hasta ahora ha tenido  un precio bastante estable. Nada comparable a la imparable subida de precio de los combustibles fósiles en los últimos años.

El precio tan competitivo de la biomasa ha hecho que empiece a revalorizarse el precio de algunos combustibles, como la cáscara de almendra. Esto es debido al incremento de su consumo.

¿Seguirá la biomasa un camino ascendente como lo han hecho los combustibles fósiles? No, en mi humilde opinión. La biomasa es un sector en el que hay COMPETENCIA. Si su precio sube, más empresas comenzarán a recogerla y distribuirla. Por ejemplo, agricultores que ahora queman restos de podas se plantearán llamar a un gestor de biomasa, si les pagan algo por el trabajo de recolectar las podas. Si el precio de la biomasa sube, más ofertantes aparecerán en el mercado. Este mecanismo no se produce con los combustibles fósiles, que están sometidos a un numero limitado de ofertantes.

Le incará el diente el gobierno a la biomasa con impuestos. Razones hay para pensar una cosa y la contraria. En la actualidad la administración busca como un sabueso nuevos nichos de ingresos, la biomasa podría ser un nuevo pastel.

Los impuestos a los combustibles fósiles tienen su fundamento en varias razones:

  • Su producción recae en países que no son miembros de la OCDE, por lo que una crisis en la producción afectaría a nuestra economía.
  • La utilización de combustibles fósiles contribuye al calentamiento global.
  • Los combustibles fósiles hay que importarlos, por lo que contribuyen de forma decisiva a nuestro desequilibrio en la balanza comercial.

Ninguna de estas razones es aplicable a la biomasa, por lo que no parece razonable imponer sobre ella nuevos impuestos.

¿Cuanto CO2 emite el gas natural?

“Nos hemos cambiado al Gas Natural que es un combustible ecológico”. Esta frase y similares son lanzadas alegremente por muchas empresas. La palabra ecológico corre el riesgo de devaluarse, tal y como le pasó a “Bio-“, cuyo uso hubo que casi prohibir en publicidad. Como tantas veces encierra algo de verdad y algo de trampa, analicemos.

Los combustibles fósiles emiten CO2 al generar energía. Sin embargo, para producir la misma cantidad de energía cada combustible emite una cantidad diferente de CO2. El siguiente gráfico muestra las emisiones de CO2 para cada tipo de combustible.

Coeficientes de paso desde energía final a emisiones de CO2. Unidades g CO2/kWht. GLP: Gases Licuados del Petróleo, se puede asimilar a propano, butano o sus mezclas.
Fuente: IDEA: Documento de condiciones de aceptación de Procedimientos Alternativos-Anexo VI.

El carbón emite mucho CO2 para producir energía, por eso se intenta disminuir su uso. Además es un combustible caro. Puede ser razonable que los mineros defiendan sus intereses, pero desde el punto de vista del país sostener la minería del carbón es ruinoso, tanto económicamente como medioambientalmente.

Muchas empresas utilizan calderas de gasóleo. Si se están planteando el cambio al gas natural por el precio inferior de este combustible, una razón adicional es que se emite casi un 30% menos de C02. El gas natural es un combustible más respetuoso con el medio ambiente que el carbón o el gasóleo.

Sin embargo, no es un combustible ecológico. Ya que su uso no es renovable (se agotará en un determinado momento) y sigue emitiendo CO2 y por tanto contribuye al cambio climático. Si el gas natural es del tipo “shale gas” y se ha extraído mediante técnicas de “fracking” la agresión al medio ambiente ha sido muy considerable, en ningún modo se podría calificar a un combustible obtenido de dicha manera de ecológico. El gas utilizado en España en la actualidad no es de este tipo.

La biomasa y los biocarburantes, aunque tienen defectos que corregir sí son más ecológicos que los combustibles fósiles tradicionales y si se mejorar las técnicas de procesamiento podrán llegar a considerarse un día verdaderos combustibles ecológicos. La emisión nula que le otorga el IDAE a los biocarburantes y a la biomasa no es exacta ya que se emite CO2 en la cosecha de las plantas, en su recolección, transporte, procesamiento y transporte final hasta el punto de consumo.

Es positivo sustituir el gasóleo por gas natural para disminuir las emisiones de CO2. En este momento, para muchas empresas es la mejor opción desde el punto de vista medioambiental. Sin embargo, este paso debería ser un paso intermedio, ya que se sigue emitiendo CO2. En el futuro deberíamos obtener energía desde biomasa o biocarburantes, y disminuir así drásticamente las emisiones de C02.

La energía nuclear y las energías renovables son: ¿amigos o enemigos?

Leo con cierta frecuencia comentarios contra la energía nuclear. Muchos de ellos interesados. Desde el sector de las energías renovables se ha puesto a la energía nuclear en el punto de mira. Sin embargo, me parece un tiro desafortunado. Las centrales nucleares en el punto de mira, en el debate energético.La energía nuclear tiene varias ventajas:

  • No contribuye al efecto invernadero, pues no emite CO2. Desde este punto de vista, cualquier defensor de las energías renovables debería defender la energía nuclear. Ambas son muy parecidas en este sentido.
  • Es una fuente de energía constante y fiable. No nos engañemos, a día de hoy la energía no puede tener un origen 100% renovable. Si apostásemos exclusivamente por ese modelo (o por un peso de las energías renovables superior al 50 % en la obtención de energía eléctrica) se generaría en la población un rechazo a las energías renovables, ya que se producirían cortes de suministro debido a la intermitencia de los recursos naturales como el sol o el viento.
  • Tienen un coste económico reducido. Las centrales nucleares en operación están amortizadas (o próximas a estarlo) y generan energía a un coste contenido que se mantendrá constante en el futuro. Disponer de energías “baratas” en la generación de energía eléctrica puede ayudar a compensar la utilización de otras energías no tan baratas en este momento (como las energías renovables).

Debo aclarar que usar reactores nucleares de nueva fabricación tendría un coste desconocido, probablemente muy elevado. Serían centrales que sumarían a sus costes de operación, los costes financieros y los de amortización. Además, como ha habido un parón en la construcción de centrales en Occidente la construcción de un nuevo reactor supone poner en marcha una maquinaria de la que no hay experiencia previa, lo que dispara los costes, como están comprobando en el nuevo reactor que están construyendo en Finlandia.

Por las razones anteriores no me parece correcto que las energías nuclear y renovable deban andar a la greña. Al contrario deberían competir contra su gran enemigo: los combustibles fósiles (el carbón, el petróleo y el gas natural). Estas fuentes de energía generan CO2 y hay una incertidumbre sobre la evolución futura de su precio. La energía nuclear y las energías renovables son dos caras de la misma moneda.

GASLAND: Los problemas del gas natural no convencional (“shale gas”).

En mayo de 2008 a Josh Fox le dijeron por carta que le había tocado la lotería. En efecto le iban a pagar una considerable suma de dinero por alquilarle sus tierras (bosques sin mayor interés). Nada hacía presagiar las dos cosas que ocurrieron a continuación. Josh renunció al dinero y cogió una cámara de vídeo para grabar un documental: GASLAND.

Portada del DVD de Gasland

Portada del DVD de Gasland

QUÉ ES EL SHALE GAS

A Josh le iban a pagar para poder aprovechar el “shale gas” localizado en el subsuelo de sus terrenos. A diferencia del gas natural convencional, este gas se encuentra disuelto en las rocas. Para poder extraerlo se utiliza una técnica denominada fracturación hidráulica (“Hydraulic Fracturing” o “fracking”), consisten en introducir en el subsuelo (a 2500 o 3000 metros de profundidad) un fluido a alta presión. Este fluido de fracturación consistente de una mezcla de agua, arenas y compuestos químicos (hasta 596). La irrupción de la mezcla libera el gas contenido en la roca que puede ser extraído.

EL SHALE GAS EN ESPAÑA

Recientemente se ha hecho público la localización de un yacimiento de gas natural no convencional (gas de pizarra o “shale gas” en inglés) en Álava. Éste tipo de explotaciones son las que denuncia Josh Fox en su documental.

CUALES SON LOS PROBLEMAS DEL GAS NO CONVENCIONAL

En Gasland, además de explicar muy bien cómo se extrae el gas y cómo funciona la industria, se hace especial hincapié en los problemas que se originan por estas actividades:

  • Filtraciones del gas a los acuíferos cercanos.
  • Filtraciones de los compuestos químicos utilizados a los acuíferos cercanos.
  • Emisión de hidrocarburos volátiles (potencialmente cancerígenos) procedentes de la purificación del gas obtenido del pozo. Estos hidrocarburos habían sido previamente inyectados en el subsuelo.
  • Elevado consumo de agua. 4 – 28 millones de litros de agua por cada proceso de fracturación (4 – 28 hectómetros cúbicos). Si tenemos en cuenta que un pozo se llega a fracturar hasta 18 veces, se obtiene un cálculo medio de que un pozo requiere 324 hectómetros cúbicos, lo que equivale a la mitad del agua embalsada en la cuenca del Segura en este momento. Esta agua pasa a ser agua contaminada que se desecha en el subsuelo en su mayor parte, aunque una porción se libera en superficie.

Desde luego, Gasland dedica una parte muy importante de su metraje a relatar los efectos perniciosos de la actividad minera sobre el medio ambiente y sobre las personas. Está por demostrar que la totalidad de los efectos dañinos que se muestran en el documental sean debidos al proceso de búsqueda de gas. Pero es muy alarmante ver los pozos enclavados a escasos metros de algunas casas. Probablemente la imagen más impactante es el estallido en llamas del agua que sale de varios grifos, tras haber sido mezclada por gas natural no capturado por el pozo de extracción. No parece una buena idea la instalación de una actividad minera en el patio trasero de casa como se ha llegado a realizar. Muchos afectados no pudieron ser entrevistados porque habían llegado a un acuerdo económico con las empresas explotadoras que les impedía hacer declaraciones.

Llama mucho la atención la aparente falta de control sobre esta industria que hay en los EE.UU. Al parecer este tipo de instalaciones no deben  cumplir la legislación medioambiental de conservación del agua.

CONCLUSIÓN

Las formaciones de gas no convencional son importantes y deben ser explotadas. Pero, dado que su extracción acarrea importantes riesgos medioambientales debería hacerse un especial control sobre la autorización de las prospecciones. En concreto no deberían permitirse las perforaciones de gas no convencional en áreas próximas a entornos habitados o con acuíferos susceptibles de ser contaminados en el subsuelo. Parece poco probable que estas condiciones se den en algún punto de la geografía europea.

Josh Fox renunció al dinero para preservar el idílico paisaje en el que se crió. Lo que me atormenta es pensar si yo habría hecho lo mismo si estuviera en su lugar.

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